Ella era tan ella, tan pequeña como una niña de 10 años, pero tenía el doble de esa edad, sus cabellos negros & esponjosos cubrían su rostro.
Ella era estudiante de letras, para ella todo, absolutamente tenía que ver con el romance, desde una pequeña flor, hasta las personas desconocidas de la calle.
Ella eran tan fantasiosa creaba cuentos en su mente, aproximadamente un par de ellos por día.
Los creaba mientras su celular reproducía canciones de su grupo favorito PTX.
Su vida era simple, tenía una pequeña y hermosa familia, sus padres Joaquín & Miranda, & su hermano mayor Andrés, el cual tenía una novia formal llamada Cristina, para todos en casa ella era dulce como la miel.
El nombre de esta pequeña enamorada era Jimena.
Jimena amaba el amor, desde el soso concepto que ella tenía, ella sentía que el amor era todo, era el pilar de la vida, era la sonrisa en las personas, era el motor de todos.
Pero ella conocía el amor, ese fraternal, amaba a su familia, su pequeña familia era simbólica, cenaban siempre juntos, al cine, a pasear, a los juegos mecánicos.
Ella era tan confiable y adorable que era la mejor amiga de su cuñada, y juntas sorprendían con millones de detalles a Andrés, quien era el príncipe azul de ambas.
Jimena amaba las sonrisas de los demás, amaba sentir que ella era causante de la felicidad de otros.
Su vida era simple, sencilla y hermosa, todo lo que cualquiera buscaría.
Jime, como le decían sus amigas, amaba escribir, cantar & soñar despierta.
Para ella todo tenía una mágica conexión, desde la primera persona triste que se encontraba camino a la universidad. Hasta el bostezo del conductor del metro que la llevaba a casa por las noches.
Para ella todo tenía una mágica conexión, desde la primera persona triste que se encontraba camino a la universidad. Hasta el bostezo del conductor del metro que la llevaba a casa por las noches.
Amaba dibujar corazones, corazones y más corazones, pues era lo único que podía dibujar, amaba tanto ello que tenía cuadernos llenos de ellos, claro que al lado de cada corazón habían frases.
Amaba su pequeña habitación rosa, sus cajas de recuerdos, sus cajones de libros & ese par de globos que le regalaron en su último cumpleaños.
Por otro lado estaba Él.
Él que era tan él, tan único, tan complicado, tan inverso a ella.
Él era estudiante de finanzas, primero de su clase, conversador, centrado & realista,
Él que no podía estar en su casa, fuera de las horas que usaba para dormir.
Él que cada fin de semana era el alma de la fiesta.
Era delgado, cabellos oscuros cortos, ojos café y una boba sonrisa en el rostro, la cual era siempre inexplicable.
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